Carolina Castillo

«Abordo el cuerpo, la mujer, el tejido, la feminidad, la tierra, la naturaleza, la sangre menstrual, la luna, los ciclos, el lenguaje femenino y la ritualidad. Hago lecturas de mi cuerpo para estudiarme desde algunos lugares profundos o superficiales; me reviso como un espacio de exploración, información, experimentación, presencia y acción.

Me concibo en la creación y la investigación al preguntarme por aquello que toca al cuerpo, lo atraviesa, lo manipula o lo altera. Me pregunto por eso que se gesta, se origina o aflora de él.

Dinámicas, sucesos, sentidos y desafíos conjuran medios, técnicas, materias y recursos creativos con experiencias emancipadoras de indagación en la práctica artística, llevándome a la comprensión y creación de sentires que remiten a acciones y expresiones cotidianas, como rituales que conducen mi cuerpo a la confrontación, la depuración, el despojo, la liberación, la descarga, la limpieza, la renovación y el renacimiento.

Exploro mi ser en procesos de reconocimiento y redescubrimiento del propio cuerpo; expresiones físicas, biológicas y espirituales se reflejan en diversos medios y espacios. Por lo tanto, matices, fases y estados conforman cuerpos-piezas en reflexión con el tejido invisible que nos une y conecta.

Aferrándome a mi feminidad, encuentro la belleza y el poder en mi cuerpo desde mi sangre, reconcebendo y resignificando la menstruación a través de la experimentación con la propia sangre menstrual.»


Corpografías

«Video performance: “re-des-cubrirse”, “re-conocerse” y “revelarse”, acciones de manchar el rostro con sangre menstrual.

Me mancho el rostro con mi sangre menstrual en un tiempo expandido y pausado, en un tiempo introspectivo de este cuerpo-espacio, superficie y materia de creación; mancho mi rostro como gesto de este proceso complejo de volverme a descubrir, de volverme a conocer, de mostrarme y exponerme. En esta acción, medio y espejo, dispongo mi cuerpo en un acto de sanación, protección y purificación a través de mi menstruación.

Mancharme el rostro con mi propia sangre, color y pigmento, es reconocerme y afirmarme; disponerme ante ese lugar que habito, confrontándome y confrontando, exponiéndome y asumiendo una postura desde el mismo color de mi vientre.

Mancharme con menstruación es pintarme de tierra, arcilla, agua, savia, hoja y semilla; pintarme con el propio fluido es desnudarme de lo innatural, verme otra vez, revelarme y recrearme. Redescubrirme habitando un cuerpo que sangra cada luna, habitando un espacio sensible y transformador, movida por la influencia de un tiempo cíclico.»

Corpografías
2024
Fotografía digital de performance