Carlos Marilyn Monroy

Carlos Marilyn Monroy (Bogotá, 1984) es artista colombiane residente en São Paulo, Brasil, desde 2006. Desde hace más de 20 años desarrolla instalaciones y performances multimediales que abordan la historia colonial como vía para procesos de emancipación cultural y reparación frente a violencias estructurales.

A través de la danza y la performance, e incorporando reflexiones sobre la cultura de masas, investiga cómo individuos, poblaciones y estados construyen procesos de identificación y encarnación. Su trabajo contrasta dinámicas de opresión histórica con formas de resistencia creativa, articuladas en prácticas comunitarias como la danza popular y el folclor. Propone la activación de procesiones carnavalescas y encuentros performativos como actos celebratorios y restaurativos, desde recursos simbólicos y políticos.

A partir de referencias a la antropofagia brasileña, la cultura del remix del siglo XX y tradiciones comunitarias andinas y caribeñas, su práctica establece paralelos entre los dilemas del derecho de autor en el arte contemporáneo y una comprensión sociológica de la performatividad basada en la imitación, la ancestralidad y el contexto. En este marco, las nociones de imitación y homenaje se replantean a través de una lógica de “re-forma”.

Realizó el pregrado en Arte en la Universidad de los Andes, Colombia (2008), y una maestría (MFA) en la Universidade de São Paulo (USP), Brasil (2014). Entre sus exposiciones recientes se encuentran: Festival Pina Praça: Latinitudes, PINA Contemporânea, São Paulo (2025); Musafiri. Of Travelers and Guests, HKW, Berlín (2025); Cobertizo Open Studios, Jilotepec, México (2025); Una moneda al aire, ARTBO, Bogotá (2024); Fernweh, MEWO Kunsthalle, Memmingen, Alemania (2023); y la exposición individual Schwäbische Amazonen, Wunderkammer, Stuttgart (2023).

Ha sido beneficiarie de la beca de la Akademie Schloss Solitude (Stuttgart, 2022), del premio de investigación de la 32ª Bienal de Artes Gráficas de Ljubljana (2017) y del premio de comisión del 19º Festival SESC Videobrasil (São Paulo, 2015). Su obra Baphomet (2017) forma parte de la colección permanente del Museo Nacional de Colombia desde 2025.


Serie Transanimalia

Los sudarios aparecen cuando me arranco la cara después de hacer drag. No es desmaquillar: es estampar. Monotipos, mejor, monotipas. Todo lo que fue exceso —base, pigmento, escarcha, sudor, saliva, lágrimas— queda impreso sobre la tela como una huella caliente, como si la cara todavía estuviera allí, respirando.

Es un gesto entre lo violento y lo amoroso, un gesto clásico del tocador marica. Me quito una piel, pero no desaparece: queda adherida, latiendo en otro soporte. Más que registros, son memoria viva. El sudario conserva ese instante en que el cuerpo ya no está en escena, pero sigue cargado, encendido, abierto.

En esas manchas aparecen formas que no controlo: bocas, ojos, hocicos, figuras que no terminan de ser humanas; maquillaje que no termina de ser pintura; deseo que no termina de ser identidad. Hay algo animal, algo crudo, algo que insiste en no ordenarse, situado entre la binariedad y la animalidad.

Las fotografías de la perra (cinocefala), la gata (delicionça) y la burra (maricasquitos) nacen de ese mismo impulso. No son personajes ni disfraces. Son entidades, estados de mi cuerpo, manifestaciones del deseo, la rabia, el hambre, el sexo, el placer y la terquedad. Son formas de habitar el cuerpo desde el exceso, sin pedir permiso. Pura mariconería.

El sudario no limpia nada. Al contrario, acumula. Es resto, rastro y prueba de que algo pasó por mi cuerpo, me transformó y nunca se fue del todo.

Jaguar. De la serie Transanimalia

2025 – 2026
Fotografía digital con facial sobre tejido de algodón Fotografía: Claudia Piquet

© Casa Hoffmann 2026