Edinson Quiñones
Edinson Quiñones Falla (Huila) es Maestro en Artes Plásticas y magíster en Artes Integradas con el Ambiente por la Universidad del Cauca.
Sus modos de creación son autorreferenciales. Marcan el tránsito de su experiencia de habitar entre el campo y la ciudad: los modos de ver y percibir los territorios, la hoja de coca como planta ancestral y sagrada, y las lecturas mediáticas relacionadas con el tráfico, los grupos organizados de mafias y la inevitable identidad nacional asociada no solo a un país productor, sino también a un detonante de violencia. Crea instalaciones, intervenciones, dibujos, fotografías y videos, recreando, relacionando, develando, señalando y centrando un problema que ya parece formar parte de nuestra idiosincrasia.
Su obra ha sido expuesta a nivel nacional e internacional en países como Ecuador, México, Argentina, Brasil, Perú, Costa Rica, Uruguay, Suecia, Suiza, Alemania, Austria y España, siendo uno de los artistas referentes del Cauca, Colombia.
Enmingador de diferentes proyectos como Cateo Mayor: cómo la tierra selecciona la ruta del buen vivir, Enmingar para avanzar y crear para sanar, Salón Internacional Intercultural de Arte Indígena Manuel Quintín Lame Chantre, Minga prácticas de-coloniales, Prácticas artísticas y culturales del proceso FARC desde la firma de los acuerdos de paz y Residencias Artísticas Popayork.


Uma kiwe’s uhkaya’pte’ npiçthë’we’sx ikaañxi Ec Ne’jwe’sxa’s kxtey nwëse’wa’me’
2026
Video de performance
Uma kiwe’s uhkaya’pte’ npiçthë’we’sx ikaañxi / Ec Ne’jwe’sxa’s kxtey nwëse’wa’me’
Esta obra aborda la lucha histórica entre los comuneros indígenas y los terratenientes del departamento del Cauca. Este conflicto se encarna, en los últimos siglos, en figuras como el líder indígena Manuel Quintín Lame Chantre (1880–1967) y en familias oligárquicas como los Valencia Muñoz.
El proceso se desarrolla a través de tres videos. En el primero, el artista realiza una acción desde la espiritualidad orientada a “enfriar” elementos extraídos de la tierra, como balas de bronce, un metal que remite a su origen terrestre. Aquí resulta central el pensamiento de Quintín Lame, quien proponía “desalambrar” tanto la tierra como el pensamiento.
El segundo video presenta material inédito que documenta el traslado del busto de Guillermo León Valencia desde Popayán hasta Ortega (Tolima), hacia la siembra simbólica de Quintín Lame. Este registro incluye un juicio histórico realizado por médicos tradicionales de los pueblos nasa, pijao y misak, donde no se juzga al individuo aislado, sino las acciones y violencias reproducidas por su linaje: acaparamiento de tierras, racismo y violencia, entre otras.
Finalmente, el tercer video propone, mediante animación, un memorial futuro en ofrenda al mayor Manuel Quintín Lame Chantre. La obra articula acciones personales, colectivas y territoriales del pueblo nasa para preservar su patrimonio inmaterial vivo. Esta cocreación reivindica una justicia epistémica y estética desde lo marginal, lo indígena, lo ancestral y lo popular. Más que un proceso artístico, constituye una práctica decolonial que transforma percepciones, subjetividades y formas de crear.

Cosecha de mazorca de maíz
2022 – 2024
Mazorca de maíz hecha con casquillos de bala recolectados durante el conflicto armado
© Casa Hoffmann 2026
Cosecha de mazorca de maíz con casquillos de bala
Sin maíz no hay país. Esta es una recolecta de aproximadamente 16 años del conflicto armado en el departamento del Cauca, donde hay menos cosechas de semillas de vida que del mismo maíz, elemento crucial en el alimento espiritual de los pueblos originarios de América Latina. Allí donde se cosechan las mal llamadas muertes —muertes no naturales— y donde se pudren viches las semillas, recolecto diferentes casquillos de bala e incrusto en una tusa de mazorca de maíz estas balas de la vida, allí donde la tierra se abona con nuestros cuerpos.
Son casquillos de calibre nueve milímetros que son recogidos, sembrados y pasados por el agua de los ríos o los páramos para enfriar este material. Es el tejido originario y el tejido contemporáneo de lo que se cosecha en nuestros territorios, de aquello que nos afecta visual y emocionalmente, y constituye una forma poética y honesta de abordar el conflicto y la violencia en Colombia.
De esta manera, la obra se materializa en estas mazorcas de maíz, con algunos granos —muy pocos— que en algún momento florecerán para dar vida, alimento y una paz total.