Rosemberg Sandoval

Artista colombiano que, desde finales de la década de 1970, desarrolla una práctica situada en los márgenes y desde la marginalidad. En uno de los países más desiguales, conflictivos, racistas, sexistas y clasistas del mundo, ha convertido su propio cuerpo en taller, libreta de apuntes, espacio de catarsis y laboratorio de experimentación visual. Su trabajo se despliega a través de medios híbridos y contaminados, situados entre la escultura, la pintura, el grabado, el dibujo y la performance, registrados mediante fotografía, video y objetos.

Como artista visual y performer, construye imágenes, sensaciones y afectos a partir de referencias que van desde los rituales precolombinos y contemporáneos hasta la poética de Jorge Luis Borges y Octavio Paz, el pensamiento de Schopenhauer y las propuestas de figuras como Kurt Schwitters, Débora Arango, Carlos Rojas, Hélio Oiticica, Manuel Quintín Lame y Camilo Torres. Su obra también se nutre del contexto colombiano —terrible, pero salvaje y excitante—, así como de la magia, la anomia y la singularidad de su historia familiar.

A lo largo de su trayectoria internacional ha exhibido en importantes museos de América Latina y Europa, compartiendo contexto expositivo con artistas como Joaquín Torres-García, Armando Reverón, Bernardo Salcedo, Antonio Caro, Víctor Grippo, Joseph Beuys, Marcel Duchamp y Pablo Picasso.

Su obra forma parte de colecciones destacadas como el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), Daros (Zúrich), MALBA (Buenos Aires), el Museo Nacional de Colombia, el Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO), la Colección de Arte Latinoamericano de la Universidad Estatal de Arizona, la colección Hochschild (Lima), el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC) de Guayaquil, el Museo del Banco de la República, el Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM), el Museo de Arte Contemporáneo de Barranquilla y la Galería Casas Riegner, entre otras.


La pobreza me emputa

2022
Video de performance, 07’15’’

Cortesía de Casas Riegner, Bogotá.

La pobreza me emputa

“Durante el marco de ARTBO 2022, en Bogotá, tuve la oportunidad de matar un muerto, lanzando desde el techo de la Galería Casas Riegner a Dios: una representación en yeso, a escala natural, de Jesucristo, convertida al impactar contra el suelo en una constelación de esquirlas y polvo de escayola. Acto seguido, escarbo y recojo algunas de esas esquirlas, dibujando con una de ellas sobre una ventana previamente forrada con papel de lija.

El cuerpo de Cristo tenía, a lo largo de su superficie lacerada, palabras como dolor, violación, odio, hambre e incertidumbre, que señalan problemáticas históricas fundamentales, alimentadas por la invención de ideologías, así como por instituciones como la familia y el Estado.”


Baby Street

En la entrada del Museo La Tertulia, un trabajador proveniente de Jamundí, acompañado de sus herramientas de trabajo, es limpiado cuidadosamente con gasas y alcohol. Posteriormente, con las mismas gasas utilizadas en la acción, se construye una especie de friso continuo compuesto por rastros de suciedad, suspendido mediante pinzas sobre una cuerda tensada.

Junto a esta instalación se dispone una línea formada por herramientas marcadas por el uso y el desgaste del trabajo cotidiano: una pala, un palustre, un nivel, un machete, entre otros objetos vinculados a las labores de construcción.

La obra desplaza hacia el espacio expositivo los vestigios materiales del trabajo físico, transformando la suciedad, el desgaste y las huellas del esfuerzo en elementos de contemplación. A través de este gesto, la acción pone en tensión nociones de valor, dignidad, visibilidad y exclusión, cuestionando las jerarquías que suelen separar el trabajo manual de los espacios de legitimación artística.

Baby Street

1998 – 2025
Video de performance, 15′

Cortesía de Casas Riegner, Bogotá.