Santiago Vélez

La Gran Ola de Hokusai es tal vez una de las imágenes mas altamente reproducida y reinterpretada en el mundo entero. Su dibujo, y como describe Edmond de Goncourt, “es una especie de versión divinizada del mar” y es sin duda una alegoría a su majestuosidad y fuerza. Sin embargo, un mar, el Mediterráneo, pierde cada vez más su divinidad, para convertirse en una versión “desesperada” de la impotencia, inutilidad de políticas migratorias efectivas y un clamor de salvación para aquellos que ven en él su única salida.

La Gran Ola (de los refugiados) es una mezcla de imágenes que se multiplican día a día: la de Hokusai, la de las mantas tér- micas de los rescates y la de un mar que ya no da abasto para tantos cuerpos.Un fragmento de “La gran ola” (1830) de Hokusai impresa sobre una manta térmica de color dorado es la imagen apropiada por Santiago Vélez y es uno de los agudos señalamientos al fenómeno migratorio. La conocida estampa del artista nipón debido al carácter icónico que ésta encarna: la fuerza indomable del mar. En la obra de Hokusai vemos unas pequeñas embarcaciones que batallan con la imponencia de las olas, evocándonos a las  imágenes actuales que vemos en los medios , remarcando la crudeza de este hecho socio-político  y usando como soporte la manta que abraza a los migrantes cuando arriban: abstraído, absorto  de sí mismos y de lo que creían propio. “La gran ola (de los refugiados)” de Vélez es un gesto decidido donde la superposición de dos tiempos históricos (1830 y 2017) enfatiza la realidad de cuerpos y espíritus cuyas vidas están más cerca de no ser realmente vida .