Luciferina:

Nombre femenino,

Sustancia que al oxidarse provoca emisión de luz y que se encuentra en diversos microorganismos y los órganos de algunos animales, como la luciérnaga.

La luz se ha usado frecuentemente como alegoría del conocimiento, enfrentarse a la hoguera fue necesario para ver la realidad y no solo las sombras. No es casual que sea el fuego, el elemento que ilumina la cueva, sin duda, es una de las fuentes naturales de luz más importantes, no solo porque fue alrededor del fuego donde como especie aprendimos a hablar, sino también porque muchas revoluciones científicas y tecnológicas tienen su origen en la capacidad de obtener fuego a voluntad. Hay una potencia trasformadora en este elemento, considerado sagrado para muchas culturas, símbolo de fuerza o purificación. 

Partiendo de esto, la muestra convoca obras que nos ofrecen imágenes que vinculan la capacidad metafórica de la luz y el fuego para hacer visibles desde diferentes perspectivas, heterogéneas y apremiantes situaciones que demandan nuestra atención como ciudadanos, pero también, obras que nos invitan a ver lo no manifiesto, a no perder la capacidad de asombro, a percatarnos de la siempre latente posibilidad de transformación o creación.

Hoy, en un mundo convulsionado y cansado de la pandemia, queremos evocar la fuerza de este elemento para invitar a sentarnos alrededor de la hoguera y retomar el diálogo, para convocar a un baile ritual, para provocar una catarsis colectiva, que haga un llamado a la transformación y a la imaginación. Queremos convocar lo público para encender llamas de múltiples colores, para volver a mirar y atender situaciones que la coyuntura ocasionada por la COVID-19 pospuso, pero también para ser capaces de imaginar lo que sigue en la sombra, agudizar los sentidos para percatarnos de lo invisible y quizás de esta forma, logremos detonar algún cambio. 

Paola Peña

Curadora