Lorena Ortiz

Lorena Ortiz es Maestra en Arte con énfasis en Medios Electrónicos y Artes del Tiempo de la Universidad de Los Andes, Bogotá (2012). Ha participado en diferente proyectos expositivos de carácter independiente en ciudades como New York, São Paulo, Ciudad de México y Bogotá. Hasta el 2011 su trabajo estuvo marcado por las artes del tiempo, video, performance y otras aproximaciones. A partir de entonces su interés se ha focalizado en prácticas intermediales, como la instalación, los medios electrónicos, y el arte digital. También ha profundizado en prácticas específicas como el dibujo y la pintura.

En el 2011 realizó su primera exposición individual Entre lo uno y lo Otro, en Espacio 101 en Bogotá y en el 2015 tuvo lugar su segunda exposición individual Después de la línea, en la Sala Carlos Drews Castro, en Pereira. En el mismo año fue seleccionada en ARTBO para el pabellón de ARTECÁMARA, con su proyecto 60 Veces Kyaiktiyo Pagoda. Así mismo, ha participado en un importante número de exposiciones colectivas tanto en Colombia como fuera de ella. En la actualidad está culminando sus estudios de maestría en Arquitectura y Diseño, en la Universidad de los Andes.

Toda distancia es lo que nos aproxima


Tinta sobre papel y proyección.
100 x 70 cm

© Casa Hoffmann 2024


Toda distancia es lo que nos aproxima, es una de las respuestas dadas por los pacientes del centro psiquiátrico de Itaim Bibi, en la ciudad de São Paulo. Es una serie de 12 retratos donde cada dibujo está compuesto por millones de patrones que se repiten y conjugan hasta completar la figura, cada retrato tiene un patrón diferente. La propuesta es examinar la mirada hacia la enfermedad mental, sobre su lejanía y tabú, la distancia infinita que se establece ante la otredad. La reafirmación a partir de la negación no es un fenómeno contemporáneo, es una de las características en la historia de la humanidad. Categorizamos el mundo, creamos un universo lingüístico que nos permite lugares comunes para el entendimiento entre los unos y los otros. Por consiguiente, establecemos conceptos tales como naturaleza, cultura, ética, belleza, entre otros. Sin embargo, lo que me causa curiosidad, es cómo este modo de ponernos de acuerdo implica un acuerdo de nuestros desacuerdos. Es inquietante ver como la construcción de una historia en común ha sido excluyente. Existe un vacío, un silencio de aquellos que han permanecido excluidos, señalados como anormales, locos o diferentes. Recluidos en la marginalidad, sobrellevando así la invisibilidad de sus vidas e historias. Probablemente la locura sea negada, excluida y olvidada, hasta que como la muerte se acerque a tu puerta.